Fontanería en casas de campo y cortijos: pozos, heladas y fosas sépticas
En un piso de la ciudad, el agua llega de la red con presión y el desagüe se va por el alcantarillado. En una casa de campo o un cortijo, muchas veces no: el agua sale de un pozo o de un depósito, una bomba le da presión y las aguas usadas acaban en una fosa séptica o una pequeña depuradora. Es una instalación con más piezas, y cada una necesita su cuidado. Estos son los puntos que más averías dan y cómo evitarlas.
El pozo y la bomba
La bomba es el corazón de la instalación. Si falla, la casa se queda sin agua.
- Fíjate en cómo arranca. Si la bomba se pone en marcha y se para muchas veces seguidas al abrir un grifo, suele ser señal de que el calderín (el depósito de presión) ha perdido aire o tiene la membrana rota. Revisarlo a tiempo alarga mucho la vida de la bomba.
- Protégela. La bomba y el cuadro eléctrico deben estar a cubierto, secos y ventilados.
- Pon un filtro de sedimentos a la entrada de la casa si el agua trae arena o tierra: protege grifos, cisternas y calentadores.
- Si el agua es para beber, no basta con que salga clara: hay que analizarla de vez en cuando.
Depósitos
Muchas casas tienen un depósito o aljibe que hace de reserva. Mantenlo siempre tapado, revisa que el rebosadero y la boya funcionan, y límpialo y desinféctalo periódicamente, porque en el fondo se acumulan lodos. Si el agua huele o cambia de color, no la uses para beber hasta averiguar por qué.
Las heladas
En invierno, en las casas de sierra y en las partes altas de los valles, las noches pueden bajar de cero grados. El agua quieta en una tubería se congela, se expande y la rompe; y la fuga aparece cuando se deshiela, a veces días después.
- Aísla las tuberías que van por fuera o por sitios sin calefacción (patios, cámaras, cuarto de la bomba) con coquilla aislante.
- Si la casa va a quedarse vacía en invierno, cierra la llave general y vacía la instalación abriendo los grifos, y no te olvides del termo y de las cisternas.
- Ten a mano la llave de paso y que todo el que use la casa sepa dónde está.
Fosa séptica o depuradora
Donde no llega el alcantarillado, las aguas residuales van a una fosa o depuradora. Funcionan bien si se les trata bien:
- Por el inodoro, solo papel higiénico. Toallitas, compresas, bastoncillos o aceite de cocina atascan la fosa y los desagües.
- Sin abusar de la lejía y otros productos agresivos, que matan las bacterias que depuran.
- Vacíala con una empresa autorizada cuando toque, sin esperar a que rebose.
- Señales de aviso: malos olores, desagües que tragan lento o gorgoteos en los sumideros.
Agua caliente con poca presión
Es una queja habitual en el campo: la ducha sale tibia o el calentador no arranca. Los calentadores de gas necesitan un caudal mínimo para encenderse, y con poca presión pueden fallar. Según el caso, la solución pasa por ajustar o cambiar el grupo de presión, limpiar la cal de filtros y alcachofas o cambiar el calentador por un termo eléctrico, que no depende del caudal. Si tienes termo, revisa y cambia el ánodo cuando toque: la cal y la corrosión acortan su vida.
Casas que se alquilan o pasan tiempo vacías
Una casa que se alquila a viajeros o que se usa solo algunos fines de semana tiene un riesgo añadido: si algo falla, nadie lo ve hasta que llega el siguiente huésped. Pasa, por ejemplo, con muchas casas de campo en el Valle de Lecrín, cortijos y casas de pueblo entre naranjos, cerca de Granada, que se alquilan por días y pueden estar semanas cerradas entre una reserva y otra. En esos casos compensa tener una rutina:
- Al cerrar la casa: cierra la llave general, desconecta el termo y, si hay riesgo de helada, vacía la instalación.
- Al abrirla: deja correr el agua fría y caliente de todos los grifos unos minutos antes de usarla, revisa que no gotea nada y que la bomba arranca y para con normalidad.
- Antes de la temporada: revisión de bomba y calderín, fosa, termo o calentador y posibles fugas (una factura de luz o de agua más alta de lo normal es una buena pista).
- Para los huéspedes: una hoja sencilla con dónde está la llave de paso, qué no se tira por el inodoro y a quién llamar si hay un problema.
Una revisión a tiempo cuesta mucho menos que una avería con la casa llena.
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